Dos tipos de estancamiento, muy distintos entre sí
El primero es real y externo: llevas tiempo sin oportunidades de crecer donde estás, el proyecto ya no te aporta nada nuevo, o el entorno concreto se ha quedado pequeño para lo que quieres. Aquí, el cambio que necesitas suele ser efectivamente externo: de puesto, de proyecto, a veces de empresa.
El segundo es interno, y mucho más difícil de identificar desde dentro: las oportunidades están ahí, pero algo te frena a la hora de dar el paso —pedir el ascenso, lanzar el proyecto propio, aceptar más responsabilidad—. Aquí el problema no es la falta de camino, sino algo que te impide recorrerlo.
Por qué cuesta tanto distinguirlos
Cuando el estancamiento es interno, se siente exactamente igual que si fuera externo: la misma sensación de estar parada, la misma frustración. Por eso mucha gente busca el cambio "de fuera" —otro trabajo, otro sector— sin darse cuenta de que el patrón que les frena les va a acompañar al nuevo sitio si no se trabaja antes.
Qué suele haber detrás del estancamiento interno
Muchas veces conecta con patrones de los que ya he hablado aquí: el síndrome de la impostora, que te hace dudar de si mereces dar el siguiente paso; el perfeccionismo, que te lleva a esperar sentirte "totalmente preparada" antes de intentarlo, algo que nunca termina de llegar; o la procrastinación, que aplaza una y otra vez la decisión importante mientras te ocupas de tareas menores. Puedes leer más sobre cada uno en [síndrome de la impostora], [perfeccionismo] y [procrastinación].
El intento de solución que mantiene el estancamiento
Seguir formándote, leyendo, planificando el próximo paso "para estar mejor preparada" puede convertirse, sin darte cuenta, en una forma sofisticada de posponer la acción real. Sentir que avanzas porque te informas, sin llegar a dar el paso que de verdad movería las cosas, mantiene la sensación de estancamiento exactamente igual, aunque por fuera parezca que estás haciendo algo.
Qué ayuda de verdad
Ayuda, primero, identificar con honestidad si el estancamiento es de contexto o interno, porque el camino es distinto en cada caso. Si es interno, ayuda trabajar directamente el patrón que frena la acción, en vez de seguir acumulando preparación que no vas a usar hasta sentirte "lista del todo".
Cuándo pedir ayuda
Si llevas tiempo sintiendo que no avanzas, y no consigues identificar con claridad si el freno es externo o tuyo, puede ser buen momento para explorarlo en terapia.
Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.
Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de desarrollo personal y profesional.
Si te reconoces en esto, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o online.
Foto de Denys Nevozhai en Unsplash
Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
Conoce más sobre mí