Es la pregunta que más me hacen antes de la primera cita: "¿la terapia online funciona de verdad, o es peor que ir en persona?"
La respuesta corta es sí, funciona. La respuesta completa tiene matices que conviene conocer antes de decidir.
Qué dice la evidencia
Varios metaanálisis publicados en revistas científicas han comparado la terapia cognitivo-conductual online y presencial en casos de ansiedad y depresión leve-moderada. El resultado: eficacia equivalente. No ligeramente inferior. Equivalente, con mejoras que se mantienen estables a los seis y doce meses.
Estudios posteriores han ampliado esa conclusión a terapia de pareja y a otros enfoques terapéuticos, no solo cognitivo-conductual. El vínculo terapéutico —la relación de confianza entre paciente y terapeuta, que es el factor que más predice el éxito de una terapia— se puede construir igual de bien a través de una pantalla que en un despacho.
Dónde sí hay diferencias
La ciencia también señala algo que conviene saber: el abandono del tratamiento es mayor en formato online, entre un 15% y un 20% más que en presencial. No porque la terapia online sea peor, sino porque exige algo distinto: constancia por tu cuenta, sin el hábito de desplazarte físicamente a un lugar, que para algunas personas actúa como un ancla.
En casos de trauma complejo o disociación severa, el criterio clínico puede inclinar la balanza hacia el presencial, porque ciertas técnicas de regulación se apoyan en la presencia física del terapeuta. Fuera de esos casos concretos, la modalidad deja de ser la variable importante.
Entonces, ¿cuál elegir?
No es una cuestión de cuál es mejor en abstracto. Es cuál encaja mejor con tu situación:
Elige online si vives fuera de Madrid, si tu horario es complicado, si te cuesta menos abrirte desde tu propio espacio, o si simplemente prefieres la comodidad de no desplazarte.
Elige presencial si vives o trabajas cerca de Chamberí, si sientes que necesitas el ritual de salir de casa para tu sesión, o si tu problema tiene un componente que se beneficia del contacto directo.
Muchos pacientes combinan ambas modalidades según la etapa: empiezan presencial y pasan a online cuando cambian de ciudad, o al revés. El proceso terapéutico no se rompe por cambiar el formato.
Lo que sí importa, elijas lo que elijas
La modalidad es una decisión logística. Lo que determina si la terapia funciona es otra cosa: un buen encuadre desde la primera sesión, objetivos claros y una evaluación inicial seria, sea cual sea la pantalla —o la ausencia de ella— entre tú y tu psicóloga.
Tanto si prefieres venir a consulta en Chamberí como si te encaja mejor la sesión online, la primera consulta es gratuita. Hablamos y decidimos juntas qué formato encaja mejor contigo.
Bibliografía
- Existen varios metaanálisis publicados en revistas científicas que comparan la eficacia de la terapia psicológica online y presencial, encontrando resultados equivalentes en ansiedad y depresión.
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Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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