“Cuando se desea reprender a una persona de forma efectiva y demostrarle que se
engaña, hay que ver desde qué perspectiva contempla la cuestión. Pues generalmente,
vista desde ese ángulo es justa, y hay que reconocerle esa verdad, pero hay que
mostrarle el otro ángulo desde el cual ésta es falsa. Y él se contentará con esto porque
verá que no se engañaba y que su único error ha sido no haber visto todos los ángulos de
la cuestión.”
B. Pascal
Hacer una crítica, es pedir un cambio, es hacerle consciente al otro, de qué es lo que nos molesta para que lo cambie. Normalmente, hacemos mal las críticas, y lo que conseguimos es que nuestro interlocutor se sienta atacado y se ponga a la defensiva en lugar de cambiar. Lo primero, será tener claro cuál es nuestro objetivo, qué es lo que queremos que el otro haga, deje de hacer, o haga de manera distinta.
No es conveniente abusar de las críticas, ni utilizarlas de manera general, empleando las palabras: todo, nada, nunca y siempre.
Para hacer una crítica tenemos que elegir bien el momento. Si yo estoy tranquilo y contento no me dejaré llevar por el enfado, y tendré más presente mis objetivos y, si el otro está tranquilo y contento, tendrá una actitud más receptiva y será más probable que
cambie aquello que me molesta.
Para hacer bien una crítica sin que el otro se enfade y aumentado la probabilidad de que cambie aquello que nos ha molestado utilizaremos los “mensajes yo” la “técnica del bocadillo”.
Los Mensajes yo, son aquellos mensajes que se envían en primera persona. No implican evaluación negativa del otro (al contrario que en los mensajes tú), no dañan la relación, y aumentan la probabilidad de que el otro cambie.
• No será lo mismo decirle a tu madre: “Eres una pesada.”
• Qué decirle: “Cuando me llamas por teléfono al trabajo me agobio porque estoy
muy ocupada y no te puedo atender.”
También utilizaremos la Técnica del bocadillo, que consiste, en amortiguar la
carga negativa de lo que decimos, diciendo también algo positivo e incorporando la
empatía.
• Empezaremos por empatizar. Siguiendo el ejemplo anterior podremos decir: “Entiendo que quieras hablar conmigo.”
• Luego, diremos lo que nos molesta utilizando Mensaje yo: “... pero cuando me llamas por teléfono al trabajo me agobio porque estoy muy ocupada y no te puedo atender.”
• Pediremos un cambio: “Prefiero que me llames cuando haya llegado a casa.”
• Y para terminar, expresaremos algo positivo. Por ejemplo: “Así podré prestarte toda la atención que te mereces.”
Recuerda que no conviene abusar de las críticas y que la diana de nuestras críticas debe de ser las conductas y no las personas.
Foto de Vitaly Gariev en Unsplash
Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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