Esto no nace solo de ti
Antes de mirar hacia dentro, hace falta nombrar algo: la culpa materna no es solo un rasgo personal, es en gran parte un producto cultural. A las madres se les exige, de forma implícita, un estándar de disponibilidad y sacrificio que rara vez se les exige de la misma manera a los padres en situaciones equivalentes. Esa exigencia desigual no la inventas tú: está en el ambiente, en las expectativas sociales, en comentarios que quizá ni siquiera recuerdes de dónde salieron, y se instala como una vara de medir constante.
Cómo se manifiesta
Sientes culpa por trabajar, y culpa por no trabajar lo suficiente si te quedas en casa. Sientes culpa por necesitar un rato para ti, como si fuera un lujo que no te has ganado. Te machacas por un momento de impaciencia, aunque el resto del día hayas estado presente y disponible. Comparas tu forma de criar con la de otras madres, casi siempre saliendo perdiendo en la comparación.
El círculo que la mantiene
Cuanto más culpa sientes, más intentas compensarla haciendo más, estando más disponible, exigiéndote más. Esa sobrecompensación da un alivio momentáneo, pero no resuelve la creencia de fondo —que nunca es suficiente—, y con el tiempo genera agotamiento, que a su vez alimenta más culpa por "no llegar a todo". Es el mismo mecanismo que describo en [¿por qué siempre me siento culpable?], aplicado aquí de forma muy concreta a la maternidad.
Lo que la culpa no te deja ver
Con tanta culpa de fondo, resulta muy difícil ver con claridad lo que sí estás haciendo bien. La atención queda atrapada en el déficit —lo que falta, lo que podría haber sido distinto— en vez de en el conjunto real de lo que ofreces a tus hijos, que casi siempre es mucho más de lo que la culpa te permite reconocer.
Qué ayuda de verdad
Ayuda nombrar en voz alta el origen cultural de esta exigencia, para dejar de vivirla como un fallo exclusivamente tuyo. Ayuda también cuestionar el estándar imposible con el que te comparas, porque probablemente ni siquiera existe en la realidad, solo en la versión editada que vemos de la maternidad de otras personas.
Cuándo pedir ayuda
Si la culpa materna te acompaña casi a diario, si te impide disfrutar de momentos que deberían ser buenos, o si el agotamiento de intentar llegar a todo ya te está pasando factura, puede ser buen momento para trabajarlo en terapia.
Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.
Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de crianza y educación.
Si te reconoces en esto, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o online.
Foto de Camylla Battani en Unsplash
Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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