Relaciones de pareja
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¿Qué hago si mi pareja no quiere ir a terapia?

Respuesta corta: no necesitas que tu pareja quiera ir a terapia para empezar tú. Muchos problemas de pareja se pueden trabajar, y de hecho cambian, con que solo una de las dos personas venga a consulta.

¿Qué hago si mi pareja no quiere ir a terapia?

Por qué tu pareja podría no querer venir

Casi nunca es porque "no le importe la relación". Suele haber otras razones detrás: piensa que ir a terapia significa admitir que algo está muy mal, o que le van a "señalar" como el problema. Puede tener una idea equivocada de lo que implica una consulta psicológica. A veces hay una experiencia previa negativa, propia o de alguien cercano. Y en ocasiones, simplemente le cuesta mostrarse vulnerable delante de un desconocido, aunque sea una profesional.

Ninguna de estas razones significa que la relación le dé igual. Significa que el paso de pedir ayuda también le da miedo a él o a ella, igual que te lo dio a ti en algún momento.

Por qué no hace falta esperar a que acepte

Una relación de pareja funciona como un sistema: cuando una persona cambia su forma de reaccionar dentro de esa dinámica, el conjunto de la relación también se mueve, aunque la otra persona no haya pisado nunca una consulta. Si tú cambias cómo reaccionas ante una discusión, cómo pides lo que necesitas, o qué dejas de hacer que antes mantenía el conflicto, la dinámica entre los dos deja de ser la misma.

No se trata de "manipular" a tu pareja para que cambie sin que lo sepa. Se trata de que tú entiendes y modificas tu propia parte del patrón, y eso, por sí solo, ya genera un movimiento real en la relación.

Qué puedes trabajar tú sola

Qué papel juegas tú en las dinámicas que os atascan una y otra vez. Qué necesitas realmente de la relación, y si lo estás pidiendo de una forma que se pueda escuchar. Qué patrones repites —de discusión, de silencio, de reproche— que vienen de mucho antes de esta relación. Cómo comunicar lo que sientes sin que se convierta automáticamente en un conflicto.

Cómo plantearle la idea, sin presionar

Si más adelante quieres invitar a tu pareja a sumarse, funciona mejor plantearlo desde lo que tú has trabajado ("esto me ha ayudado a entender mi parte, y creo que juntos podríamos avanzar más") que desde la exigencia ("tienes que venir porque lo digo yo" o "porque el problema eres tú"). La invitación abierta suele generar menos resistencia que el ultimátum.

Cuándo sí conviene incorporar a la pareja

En algunos casos, tras varias sesiones individuales, resulta útil sumar a la otra persona para trabajar directamente la dinámica conjunta. No es imprescindible, pero puede acelerar el proceso en ciertos momentos. Eso se valora sobre la marcha, no antes de empezar.

Si quieres empezar a trabajar en tu relación, aunque sea tú sola, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o por videollamada.

Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de terapia de pareja.


Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.


Foto de Candice Picard en Unsplash

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Mónica Manrique - Psicóloga en Madrid

Escrito por

Mónica Manrique

Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.

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