No es un caso aislado
Según el último estudio del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES), impulsado por Fundación ONCE y Fundación AXA en 2026, un 20,2% de la población española sufre soledad no deseada, y la soledad crónica ha subido del 13,5% al 15,6% en los últimos dos años. El vínculo con la salud mental es muy estrecho: casi la mitad de las personas con problemas de salud mental —un 49,1%— se sienten solas, frente a un 11% entre quienes no los tienen.
Si te reconoces en esto, no eres un caso raro ni excepcional. Es una de las experiencias más extendidas y menos verbalizadas de la sociedad actual.
Soledad no deseada no es lo mismo que estar sola
Se puede estar rodeada de gente y sentir soledad no deseada. Y se puede estar objetivamente sola —vivir sola, tener pocos planes— sin sentirla como un problema. La diferencia no está en cuánta gente tienes alrededor, sino en si sientes que hay alguien con quien de verdad puedas mostrarte, ser escuchada y sentirte acompañada. Se puede tener una agenda social llena y sentir, al mismo tiempo, que no hay nadie ahí de verdad.
Por qué cuesta tanto reconocerla
Decir "me siento sola" tiene una carga que no tienen otras confesiones emocionales. Parece admitir un fracaso social, algo de lo que deberías avergonzarte, sobre todo si por fuera tu vida parece ir bien. Esa vergüenza hace que mucha gente cargue con la soledad en silencio, sin contarlo ni siquiera a las pocas personas con las que sí tiene relación, lo cual, sin quererlo, la mantiene todavía más aislada.
El círculo que la mantiene
Cuando te sientes sola, es habitual protegerte retirándote un poco más: rechazar planes por anticipado, esperar a que los demás den el primer paso, o convencerte de que "total, para qué, si tampoco va a cambiar nada". Cada una de estas estrategias, aunque parezca prudente, reduce las oportunidades reales de conexión, y así la soledad se retroalimenta sola, incluso cuando lo que de verdad quieres es justo lo contrario.
Cómo se manifiesta
Sientes que nadie te conoce de verdad, aunque tengas gente cerca. Evitas iniciar planes o mostrarte vulnerable, por miedo a que no encuentre respuesta. Te comparas con la vida social aparente de otras personas en redes, sintiendo que a ti "algo te falta". Sientes alivio al cancelar planes, y después, cierta tristeza por haberlo hecho.
Qué ayuda de verdad
La terapia no puede fabricar relaciones nuevas por ti, pero sí puede trabajar lo que te frena a la hora de buscarlas o de profundizar en las que ya tienes: el miedo al rechazo, del que hablo en miedo al rechazo, o la dificultad para mostrarte tal como eres sin necesidad de moldearte para encajar, de la que hablo en necesidad de agradar. Muchas veces, la soledad no deseada no se resuelve teniendo más gente alrededor, sino resolviendo lo que impide que la cercanía que ya existe se sienta real.
Cuándo pedir ayuda
Si la soledad te acompaña de forma sostenida, si te cuesta reconocerla incluso ante ti misma, o si notas que te retiras cada vez más, puede ser buen momento para hablarlo en terapia.
Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.
Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de autoestima y confianza.
Si te reconoces en esto, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o online.
Foto de Kristina Tripkovic en Unsplash
Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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