Qué hay detrás de este miedo
No es el error en sí lo que da miedo, sino lo que crees que significa equivocarte: que no eres suficientemente capaz, que vas a decepcionar a alguien, que van a pensar peor de ti. El error deja de ser un simple resultado y se convierte en una amenaza a tu valor como persona.
Cómo se manifiesta
Evitas tomar decisiones importantes, posponiéndolas todo lo posible con tal de no equivocarte. Revisas una y otra vez algo que ya está listo, buscando fallos que quizá no existen. Rechazas oportunidades nuevas si no tienes garantías de que van a salir bien. Te cuesta perdonarte un error mucho después de que haya pasado, dándole vueltas más de lo que la situación merece. Prefieres no intentarlo antes que intentarlo y fallar, aunque racionalmente sepas que no intentarlo también tiene un coste.
Por qué el error da tanto miedo
Casi siempre se aprendió en un contexto donde equivocarse tuvo consecuencias desproporcionadas: una crítica dura, una comparación, una decepción muy visible. Con el tiempo, la mente asoció el error con un peligro real, no solo con un resultado a corregir, y desde entonces hace todo lo posible por evitarlo.
El círculo que mantiene el miedo
Evitar el error da alivio, pero también evita algo esencial: la oportunidad de comprobar que un error se puede corregir, que sobrevives a él, y que rara vez tiene las consecuencias catastróficas que imaginas. Cuanto más evitas equivocarte, menos pruebas tienes de que el error es manejable, y más grande se hace el miedo la próxima vez. Es el mismo mecanismo que mantiene la [procrastinación]: posponer para no arriesgarte no resuelve el miedo, lo alimenta.
Cómo conecta con el perfeccionismo
Este miedo suele ser el motor de lo que cuento en [perfeccionismo]: si el error es intolerable, la única forma de sentirte a salvo es no cometer ninguno, lo cual es, sencillamente, imposible de sostener a largo plazo.
Qué ayuda de verdad
Ayuda separar el error del valor que tienes como persona: equivocarte en algo no dice nada definitivo sobre quién eres, dice algo sobre esa tarea en concreto, en ese momento concreto. También ayuda exponerte, poco a poco, a errores pequeños y de bajo riesgo, para ir comprobando por experiencia directa que se pueden corregir y que el mundo no se derrumba.
Cuándo pedir ayuda
Si este miedo te está frenando en decisiones importantes, en tu trabajo o en tus relaciones, y notas que evitar se ha convertido en tu estrategia por defecto, puede ser buen momento para trabajarlo en terapia.
Si te reconoces en esto, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o por videollamada.
Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de bloqueos y procrastinación.
Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.
Foto de Caleb Woods en Unsplash
Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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