La baja autoestima no suele presentarse como "no me quiero a mí misma", sino en forma de perfeccionismo, síndrome del impostor, dificultad para poner límites o necesidad constante de agradar. Son patrones aprendidos, y como se aprendieron, se pueden desaprender.
Trabajamos identificando qué mecanismos concretos mantienen esa autoexigencia o esa necesidad de validación externa, y sustituyéndolos por otros que te permitan relacionarte contigo misma con más firmeza y menos crítica. En consulta en Madrid o por videollamada.
Puedes leer más sobre esto en el blog: perfeccionismo, síndrome de la impostora, necesidad de agradar y me cuesta decir que no.
Foto de Sarah Cervantes en Unsplash