No se trata de eliminar el enfado —es una emoción con función propia, imprescindible en dosis adecuadas— sino de aprender a reconocerlo antes de que te desborde y a expresarlo sin que dañe tus relaciones personales o profesionales.
Trabajamos con herramientas concretas de identificación y regulación, y con el patrón de fondo que hace que ciertas situaciones disparen una reacción desproporcionada. En consulta en Madrid o por videollamada.
Puedes leer más sobre esto en el blog: me cuesta gestionar mi enfado.
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