Ansiedad
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Ansiedad por la noche

Durante el día vas tirando. Pero en cuanto apagas la luz y te quedas a solas con tus pensamientos, todo se activa: el corazón, la cabeza, la sensación de que algo va mal. La misma ansiedad que durante el día parecía manejable, de noche se vuelve enorme.

Ansiedad por la noche

Por qué empeora por la noche

Durante el día tienes distracciones constantes: trabajo, conversaciones, tareas. Esas distracciones ocupan la mente y dejan menos espacio para la preocupación. Por la noche, cuando por fin te quedas quieta y en silencio, ya no hay nada que compita por tu atención, y todo lo que has ido aparcando durante el día sale a la superficie de golpe.

A esto se suma un componente físico: de noche, sin el ruido de fondo del día, los latidos, la respiración o cualquier tensión se notan mucho más, lo cual puede alimentar todavía más la sensación de alarma.

Cómo se manifiesta

Te cuesta conciliar el sueño porque la mente no para de repasar el día, o de anticipar el siguiente. Notas el corazón acelerado o la respiración más superficial en cuanto te acuestas. Te despiertas en mitad de la noche con pensamientos intrusivos o preocupaciones que durante el día no aparecían con esa intensidad. Empiezas a temer la hora de acostarte, porque sabes lo que suele pasar.

La trampa de la ansiedad sobre el sueño

Aquí aparece un segundo nivel del problema: además de la ansiedad original, empiezas a preocuparte por no poder dormir. Miras el reloj, calculas cuántas horas te quedan, y esa preocupación por dormir se convierte en su propia fuente de ansiedad, todavía más difícil de calmar que la primera. Cuanto más te esfuerzas en dormir, más lejos se va el sueño.

Lo que no suele ayudar

Quedarte en la cama dando vueltas, intentando forzar el sueño a base de voluntad. Mirar el móvil "para distraerte", que casi siempre activa más de lo que calma. Repasar mentalmente todo lo que tienes que hacer al día siguiente, con la idea de "dejarlo resuelto" antes de dormir.

Qué ayuda de verdad

Ayuda reservar un momento antes de acostarte para pasar la preocupación al papel, en vez de dejarla suelta en la cabeza cuando ya estás intentando dormir. Ayuda también salir de la cama si llevas un rato sin conciliar el sueño, en vez de quedarte ahí luchando, porque eso asocia la cama con la lucha en vez de con el descanso. Y ayuda trabajar de fondo qué mantiene la ansiedad activa durante el día, porque la noche suele ser solo el momento en que sale a la luz, no el origen del problema. Esto conecta con lo que cuento en [no puedo desconectar]: si no le das a tu cabeza un espacio real durante el día, se lo cobra por la noche.

Cuándo pedir ayuda

Si esto lleva ya varias semanas, si te está afectando al descanso de forma constante, o si el miedo a la hora de dormir se ha vuelto tan grande como la ansiedad en sí, es buen momento para trabajarlo en terapia.


Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.

Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de ansiedad y estrés.

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Foto de Рома Морозов en Unsplash

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Mónica Manrique - Psicóloga en Madrid

Escrito por

Mónica Manrique

Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.

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