Cómo se traslada la ansiedad a la relación
No hace falta que la ansiedad tenga que ver con la relación en sí para que la afecte. Si llevas el día cargada de tensión por el trabajo, por ejemplo, es fácil que llegues a casa con menos paciencia, más irritable, o necesitando más espacio del habitual, y que tu pareja interprete eso como algo relacionado con ella, cuando en realidad viene de otro sitio. La ansiedad no siempre se queda donde empieza.
Formas habituales en que aparece
Buscas reafirmación constante sobre cómo va la relación, incluso cuando no hay ninguna señal de que algo vaya mal. Te cuesta estar presente en momentos de ocio o descanso compartido, porque la cabeza sigue en otra parte. Reaccionas con más intensidad de la necesaria ante comentarios o situaciones cotidianas, por el nivel de tensión de base que ya traías. Necesitas que tu pareja te ayude a calmarte con mucha frecuencia, convirtiéndose, sin buscarlo, en tu principal fuente de regulación emocional.
La diferencia con la duda obsesiva sobre la relación
Esto es distinto de lo que cuento en TOC relacional: ahí la ansiedad se centra específicamente en dudar de tus propios sentimientos hacia la relación. Aquí hablamos de algo más amplio: una ansiedad de base, que puede tener otros orígenes, que se filtra en la relación sin que el contenido de la ansiedad tenga que ver directamente con ella.
El coste de convertir a tu pareja en tu única fuente de calma
Buscar constantemente que tu pareja te tranquilice da alivio a corto plazo, pero tiene un coste: sobrecarga a la otra persona, que empieza a sentir que su papel principal es gestionar tu ansiedad, y no te ayuda a ti a desarrollar tus propios recursos para regularte. Con el tiempo, esto puede generar desgaste en ambas direcciones, incluso en relaciones que, de fondo, funcionan bien.
Cómo cuidar la relación mientras trabajas la ansiedad
Ayuda ser honesta con tu pareja sobre qué es tuyo —tu ansiedad, tu proceso— y qué es de la relación en sí, para que no cargue con algo que no le corresponde resolver. Ayuda también buscar otras fuentes de regulación, además de tu pareja: rutinas propias, apoyo profesional, herramientas que no dependan únicamente de que la otra persona esté disponible en todo momento.
Cuándo pedir ayuda
Si notas que tu ansiedad está desgastando la relación, o que tu pareja se ha convertido en tu única forma de sentirte tranquila, puede ser buen momento para trabajarlo en terapia, sola o en pareja según el caso.
Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.
Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de ansiedad y estrés.
Si te reconoces en esto, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o por videollamada.
Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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