Lo primero que necesitas saber
Un pensamiento no es un deseo. Que tu mente genere una imagen o una idea no significa que la quieras, que vayas a actuar según ella, ni que diga nada real sobre tu identidad, tu orientación o tu carácter. De hecho, en el TOC, la mente tiende a producir justo el pensamiento que más te horroriza, sobre el tema que más te importa que no sea cierto. Cuanto más te aterra un pensamiento, con más fuerza vuelve, no porque sea verdad, sino porque tu propio rechazo hacia él es lo que lo mantiene enganchado.
Por qué se queda enganchado
Ante un pensamiento así, es natural intentar comprobar si "de verdad lo sientes", analizar tu propia reacción física o emocional, evitar situaciones que podrían disparar el pensamiento, o buscar tranquilidad repitiéndote que no eres así. Todos estos intentos, aunque parezcan lógicos, mantienen la atención fija en el pensamiento, y eso es precisamente lo que hace que vuelva una y otra vez, cada vez con más fuerza.
Una parte de ti, no toda tú
Detrás de este patrón suele haber una parte tuya que está intentando, de la única forma que conoce, protegerte de ser "una mala persona". Vigila, analiza, compara, todo con la intención de evitar algo que temes profundamente. El problema es que esa vigilancia constante es exactamente lo que alimenta el pensamiento que tanto quiere evitar.
Por qué cuesta tanto pedir ayuda con esto
De todos los tipos de pensamientos intrusivos, los de contenido sexual son de los que generan más vergüenza y más silencio, precisamente porque el contenido resulta tan opuesto a los valores de quien los sufre. Esa vergüenza hace que mucha gente cargue con esto sola durante años, sin contarlo ni siquiera en terapia. Quiero que sepas que es un motivo de consulta que trato con relativa frecuencia, y que no vas a encontrar juicio al hablar de ello.
Cómo se trabaja
El trabajo no requiere que detalles el contenido exacto del pensamiento para poder avanzar. Nos centramos en el mecanismo: qué intentos de control o comprobación estás haciendo, y cómo ir reduciéndolos de forma progresiva, mientras trabajamos con la parte que necesita esa vigilancia para que aprenda a confiar en que no hace falta.
Este patrón forma parte de lo que cuento en [pensamientos intrusivos]: el mecanismo de fondo es el mismo, cambia solo el contenido concreto que tu mente ha enganchado.
Cuándo pedir ayuda
Si estos pensamientos te generan un malestar intenso, si te llevan a evitar personas o situaciones, o si llevas tiempo cargando con esto en silencio, es buen momento para hablarlo en terapia.
No hace falta que cargues con esto sola. La primera consulta es gratuita, en Chamberí o por videollamada.
Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de . tratamiento de TOC y pensamientos intrusivos
Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.
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Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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