No es un problema de certeza
El error más habitual es pensar que el problema es no tener suficiente certeza, y que una comprobación más la va a dar. Pero la tranquilidad que sientes después de comprobar dura poco, precisamente porque no viene de haber confirmado el hecho, sino de haber calmado, por un momento, la ansiedad. Y la ansiedad, calmada así, vuelve a subir pronto, pidiendo la siguiente comprobación.
El ciclo que se retroalimenta
Aparece la duda. Compruebas. Sientes alivio momentáneo. La duda regresa, a veces más fuerte que antes, porque tu mente ha aprendido que comprobar es lo que "funciona". Cada comprobación, en vez de enseñarte que puedes confiar en ti misma, refuerza el mensaje contrario: que sin comprobar, no puedes estar segura de nada. Es un círculo que se alimenta a sí mismo cuanto más se repite.
Qué hay detrás, desde una mirada más amable
Detrás de este patrón suele haber una parte de ti que en algún momento aprendió que estar alerta, comprobar y prevenir era la única forma de evitar una catástrofe. Puede que esa parte se formara en una etapa donde de verdad hacía falta ese nivel de vigilancia. El problema es que sigue actuando con la misma intensidad hoy, aplicada a situaciones donde ya no hace falta, generando un desgaste enorme sin la protección real que promete.
Esa parte no está fallando ni exagerando sin motivo: está haciendo, del único modo que conoce, el trabajo que en algún momento le tocó hacer.
Cómo se trabaja
El primer paso no es "dejar de comprobar de golpe", algo que generaría mucha angustia y sería difícil de sostener. Se trata de reducir la comprobación de forma progresiva y pactada, mientras trabajamos con esa parte protectora para que empiece a confiar en que no hace falta mantener ese nivel de vigilancia constante. Cuanto más se sostiene ese proceso, más va bajando la necesidad real de comprobar, no solo el número de veces que lo haces.
Este patrón suele acompañar a lo que cuento en pensamientos intrusivos, del que forma parte: la comprobación es, muchas veces, la respuesta concreta a un pensamiento intrusivo que no te deja tranquila.
No estás sola con esto
Este es uno de los motivos de consulta más frecuentes, y de los que mejor responden a tratamiento. No hace falta cargar con la vergüenza ni con el desgaste de comprobar en silencio.
Cuándo pedir ayuda
Si la comprobación te ocupa cada vez más tiempo, si interfiere en tu día a día, o si sientes que ya no puedes confiar en ti misma sin repetir el gesto varias veces, es buen momento para trabajarlo en terapia.
Si te reconoces en esto, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o por videollamada.
Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de TOC y pensamientos intrusivos.
Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.
Foto de Maria Ziegler en Unsplash
Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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