Como psicóloga, lo primero que te diría es que la comida casi nunca es el problema real: es la solución que tu mente ha encontrado para gestionar algo que duele, estresa o abruma. Cuando esa relación se vuelve tensa, restrictiva o caótica, suele haber un trasfondo emocional que merece escucharse con mucha compasión y ningún juicio.
Este es un trabajo que requiere delicadeza y, en muchos casos, coordinación con otros profesionales de la salud. Si es tu caso, hablamos de ello desde la primera sesión, sin prisa, en consulta en Madrid o por videollamada.
Puedes leer más sobre esto en el blog: mi relación con la comida no es como me gustaría.
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