Ansiedad y estrés
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Ansiedad por la precariedad laboral

No es solo estrés puntual antes de una entrega. Es algo de fondo, constante, que no se va aunque el mes vaya bien: la sensación de que nada está garantizado, de que un mal mes puede desmontarlo todo, de que no puedes bajar la guardia nunca del todo.

Ansiedad por la precariedad laboral

Esta ansiedad tiene una base real

Antes de nada, quiero decir algo importante: si sientes esta ansiedad, no estás exagerando ni catastrofizando sin motivo. La precariedad laboral en España es una realidad estructural, no una percepción distorsionada. Según el Informe PRESME, elaborado por una comisión de personas expertas a petición del Gobierno, cerca de la mitad de las personas asalariadas en España están en situación de precariedad. Y no afecta igual a todo el mundo: las mujeres, los jóvenes y las personas migrantes son quienes más la sufren, en parte porque ocupan con más frecuencia sectores peor remunerados y con condiciones más inestables.

Esto significa que tu sistema de alarma no está fallando: está respondiendo a una amenaza que, en muchos casos, es real. El problema no es sentir preocupación por tu situación laboral. El problema es cuando esa preocupación deja de ayudarte a actuar y se convierte en un estado de alerta constante que te desgasta sin darte ninguna solución a cambio.

Cómo se manifiesta

Piensas en tu situación económica de forma recurrente, incluso en momentos que no tienen relación directa con el trabajo. Te cuesta disfrutar de un gasto o un plan, incluso cuando puedes permitírtelo, por la sensación de que "hay que guardar por si acaso". Revisas cuentas, ofertas de empleo o noticias económicas de forma casi compulsiva, buscando una sensación de control que nunca termina de llegar. Sientes que no puedes hacer planes a medio plazo, porque la incertidumbre lo tiñe todo.

Dónde está el límite entre precaución y ansiedad desbordada

La diferencia no está en preocuparte —eso es razonable dado el contexto—, sino en si esa preocupación te ayuda a tomar decisiones útiles o si simplemente da vueltas sin parar, ocupando espacio mental sin aportar nada nuevo. Revisar tus finanzas una vez a la semana es prudencia. Revisarlas seis veces al día sin que cambie nada relevante entre una y otra es ansiedad buscando una certeza que la situación, por su propia naturaleza, no puede darte.

Qué se puede trabajar, aunque la situación externa no cambie

No puedo prometerte estabilidad laboral: eso depende de factores que van mucho más allá de la consulta. Lo que sí se puede trabajar es la relación con la incertidumbre: identificar qué comprobaciones o rumiaciones has convertido en hábito sin que te den ningún alivio real, y sustituirlas por otras formas de gestionar el miedo que no te desgasten tanto. Esto conecta con lo que cuento en ansiedad y trabajo y en necesito tener todo bajo control: la sensación de que controlar más te va a dar más seguridad, cuando en realidad solo mantiene el sistema en alerta permanente.

Cuándo pedir ayuda

Si esta ansiedad te ocupa buena parte del día, si te impide disfrutar de lo que sí tienes, o si notas que ya es un estado casi permanente más que una reacción a algo puntual, puede ser buen momento para trabajarlo en terapia.


Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.

Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de ansiedad y estrés.

Si te reconoces en esto, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o online.

Foto de Vitaly Gariev en Unsplash

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Mónica Manrique - Psicóloga en Madrid

Escrito por

Mónica Manrique

Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.

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