Ansiedad y estrés
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Ansiedad y trabajo: por qué el domingo por la tarde ya te sienta mal

Todavía es domingo. Técnicamente tienes tiempo libre por delante. Y aun así, el ambiente ya ha cambiado: el estómago se encoge un poco, la cabeza empieza a adelantarse al lunes, y el resto del día se queda contaminado por algo que ni siquiera ha empezado.

Ansiedad y trabajo: por qué el domingo por la tarde ya te sienta mal

Por qué el trabajo genera tanta ansiedad

El trabajo reúne varios ingredientes que, juntos, son un terreno perfecto para la ansiedad: te evalúan constantemente, muchas veces sin saber muy bien con qué criterio. Hay incertidumbre real sobre el futuro —el tuyo y el de la propia empresa—. Y sueles tener menos control del que te gustaría sobre los resultados de tu propio esfuerzo. Cuando estos tres factores se combinan, el cuerpo entra en un estado de alerta que no siempre distingue entre "esta reunión es importante" y "esto es un peligro real".

Cómo se manifiesta

Notas malestar físico —tensión, nudo en el estómago, cansancio— ya desde el domingo por la tarde, antes incluso de haber empezado la semana. Te cuesta desconectar del trabajo fuera de horario, revisando el correo o dándole vueltas a tareas pendientes. Procrastinas tareas concretas, no por pereza, sino porque te desbordan solo de pensarlas. Sientes que nunca haces "suficiente", por mucho que hagas.

Cuándo es ansiedad puntual y cuándo es algo más

Si el malestar aparece solo en momentos concretos —una entrega importante, una reunión difícil— y se resuelve una vez pasa el evento, es ansiedad puntual, manejable con las herramientas adecuadas. Si el malestar es constante, casi todos los días, y ya no depende de un evento concreto sino de la sola idea del trabajo en general, puede tratarse de un desgaste más profundo, más cercano al burnout, que necesita un abordaje distinto.

El círculo que lo mantiene

Trabajar más para compensar la ansiedad, revisar el correo constantemente "por si acaso", o intentar controlar cada detalle para reducir la incertidumbre, dan una sensación de alivio momentáneo. Pero ese mismo esfuerzo extra es lo que mantiene el sistema en alerta permanente, sin darle nunca el descanso real que necesitaría para bajar la guardia. Esto conecta directamente con lo que cuento en no puedo desconectar y en necesito tener todo bajo control: ambos patrones son muy frecuentes en la ansiedad relacionada con el trabajo.

Qué ayuda de verdad

Ayuda diferenciar qué es realmente tuyo para controlar en el trabajo y qué no, en vez de intentar controlarlo todo por igual. Ayuda también poner límites de horario reales, no solo intenciones, entre el trabajo y el resto de tu vida. Y ayuda trabajar de fondo qué mantiene esa sensación de alerta constante, porque el entorno laboral rara vez cambia solo, y mientras tanto tu forma de responder a él sí puede hacerlo.

Cuándo pedir ayuda

Si esta ansiedad te acompaña casi todos los días, si el domingo se te hace cuesta arriba de forma recurrente, o si notas señales de agotamiento que no mejoran ni en vacaciones, es buen momento para trabajarlo en terapia.


Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.

Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de ansiedad y estrés.

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Foto de Inside Weather en Unsplash

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Mónica Manrique - Psicóloga en Madrid

Escrito por

Mónica Manrique

Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.

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