Ansiedad
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Ansiedad y corazón: por qué sientes que te va a dar un infarto

El corazón se acelera, notas opresión en el pecho, te falta el aire. El miedo a que sea un infarto es tan real como los síntomas. Vamos por partes.

Ansiedad y corazón: por qué sientes que te va a dar un infarto

Primero, lo más importante

Si es la primera vez que sientes esto, si los síntomas son distintos a otras veces, o si tienes cualquier duda, acude a un servicio médico o llama al 112. Esto no es un artículo para autodiagnosticarte: es una psicóloga, no una cardióloga, y la prioridad siempre es que un médico descarte causas físicas antes de pensar en la ansiedad como explicación. Una vez descartado el problema cardíaco, si los episodios se repiten, es cuando este artículo te va a servir de verdad.

Por qué la ansiedad afecta al corazón

Cuando el cuerpo activa la respuesta de alarma, libera adrenalina, y esa adrenalina hace justo lo que haría ante un peligro real: acelera el corazón para que puedas correr o defenderte. El problema es que esa respuesta se activa igual, aunque el peligro no sea físico sino un pensamiento, una preocupación o un recuerdo.

A eso se suma la tensión muscular en el pecho, que genera una sensación de opresión muy parecida a la que describe alguien con un problema cardíaco real. No es casualidad que tantas personas con ansiedad acaben, alguna vez, en urgencias pensando que están sufriendo un infarto.

Por qué se confunde tan fácilmente

Porque los síntomas se parecen mucho, sobre todo la primera vez. Corazón acelerado, presión en el pecho, falta de aire, mareo (puedes leer Ansidedad y mareos): es exactamente lo que describiría alguien con un problema cardíaco. La diferencia real no está tanto en qué sientes sino en el patrón: la ansiedad tiende a aparecer en momentos de más carga emocional, sube y baja de forma más gradual, y suele acompañarse de otros síntomas de ansiedad en otras áreas de tu vida.

El círculo que mantiene el miedo activo

Después de un primer episodio así, es muy habitual empezar a estar pendiente del propio corazón: tomarte el pulso constantemente, evitar el esfuerzo físico por si acaso, buscar tranquilidad repetida en internet o en el médico. Esa vigilancia, aunque parezca lógica, mantiene la atención fija en cualquier sensación del pecho, y cualquier sensación normal —una palpitación pasajera, un latido algo más fuerte— se interpreta como una nueva alarma.

Qué ayuda a romper el ciclo

Una vez que un médico ha descartado causas físicas, el trabajo psicológico consiste en reducir esa vigilancia constante sobre el cuerpo, y en aprender a identificar cuándo una sensación es ansiedad y no una emergencia, sin necesidad de comprobarlo cada vez de nuevo. Cuanto menos alimentas el círculo de la vigilancia, menos aparecen los episodios.

Si ya has descartado causas médicas y esto se repite, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o por videollamada.

Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de ansiedad y estrés.


Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.


Foto de camilo jimenez en Unsplash

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Mónica Manrique - Psicóloga en Madrid

Escrito por

Mónica Manrique

Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.

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