Primero, lo más importante
Si el mareo es intenso, repentino, viene acompañado de otros síntomas neurológicos, o es la primera vez que lo sientes así, consulta primero con un médico para descartar causas relacionadas con el oído interno, la tensión arterial u otras razones físicas. Este artículo es útil cuando ya se han descartado esas causas, o cuando el patrón encaja claramente con momentos de ansiedad.
Por qué la ansiedad puede marearte
Cuando el cuerpo entra en alerta, cambia la forma de respirar: se vuelve más rápida y superficial, lo cual altera el equilibrio de oxígeno y dióxido de carbono en sangre. Ese cambio puede generar sensación de mareo, inestabilidad o incluso hormigueo. A esto se suma la tensión muscular, especialmente en cuello y mandíbula, que también puede contribuir a la sensación de inestabilidad.
Cómo se manifiesta
Notas el suelo menos estable de lo habitual, sin que sea un mareo giratorio intenso. Sientes una sensación de desconexión o de estar "fuera de ti misma", especialmente en momentos de mucha ansiedad. El mareo aparece o empeora claramente en situaciones de tensión, y mejora cuando te tranquilizas. Te preocupa perder el equilibrio o desmayarte, aunque rara vez llega a pasar.
Por qué se confunde tan fácilmente
Los síntomas se parecen a los de problemas del oído interno o neurológicos, y es razonable que generen preocupación. La diferencia suele estar en el patrón: el mareo por ansiedad tiende a aparecer o intensificarse con la tensión emocional, y no suele ir acompañado de los signos de alarma que sí requieren atención médica urgente, como pérdida de fuerza, alteración del habla o dolor de cabeza muy intenso y repentino.
El círculo que lo mantiene
Después de sentir mareo, es habitual empezar a estar pendiente de cualquier señal de inestabilidad, evitar ciertos movimientos o situaciones "por si acaso", o buscar puntos de apoyo constantemente. Esa vigilancia, aunque parezca prudente, mantiene la atención fija en la sensación, y eso suele intensificarla en vez de calmarla. Este mecanismo es el mismo que describo en ansiedad y corazón y en ansiedad y nudo en el estómago: distinto síntoma, mismo ciclo de fondo.
Qué ayuda de verdad
Una vez descartadas causas médicas, ayuda trabajar la respiración —más lenta, menos superficial— en los momentos de tensión, y reducir la vigilancia constante sobre el equilibrio. El trabajo de fondo consiste en identificar qué mantiene la ansiedad activa en general, para que estos síntomas dejen de aparecer con tanta frecuencia.
Cuándo pedir ayuda
Si ya has descartado causas médicas y el mareo sigue apareciendo asociado a momentos de tensión, es buen momento para trabajarlo en terapia. Pide una primera consulta gratuita y nos vemos de manera presencial en Chamberí o en cualquier parte del mundo online.
Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.
Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de ansiedad y estrés.
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Escrito por
Mónica Manrique
Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.
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