Ansiedad
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Síntomas de ansiedad que no reconocemos como ansiedad

Llegas a consulta diciendo que tienes problemas de estómago. O que no duermes bien. O que discutes más de la cuenta con tu pareja. Rara vez la primera frase es "tengo ansiedad". Y sin embargo, muchas veces, ese es el origen. La ansiedad no siempre se presenta como miedo o nerviosismo evidente. A menudo se disfraza de síntomas físicos, cambios de carácter o hábitos que parecen no tener relación entre sí. Reconocerlos a tiempo evita años dando vueltas sin saber qué te pasa.

Síntomas de ansiedad que no reconocemos como ansiedad

Síntomas físicos que pasan desapercibidos

El cuerpo avisa antes que la mente lo entienda. Algunos de los más comunes:

Tensión muscular constante, sobre todo en cuello y mandíbula. Problemas digestivos sin causa médica clara: hinchazón, diarrea, náuseas. Fatiga que no mejora con el descanso. Dificultad para conciliar el sueño o despertares en mitad de la noche. Palpitaciones, sensación de falta de aire, mareo. Sudoración excesiva en situaciones que antes no la provocaban. Tambien puedes sentir lo que explico en Ansiedad y nudo en el estómago.

Muchas personas pasan por el médico de cabecera, por digestivo o por cardiología antes de llegar a psicología. Las pruebas salen bien. El síntoma sigue ahí.

Síntomas cognitivos: el ruido de fondo

La ansiedad también se instala en la forma de pensar, y aquí es donde más cuesta identificarla:

Pensamientos repetitivos sobre lo que podría salir mal. Dificultad para concentrarte en tareas simples. Sensación de que algo malo va a pasar, sin saber qué. Necesidad constante de anticiparte a todo. Irritabilidad que antes no tenías, sobre todo con las personas cercanas.

Este último punto es clave. Muchas parejas y familias llegan a terapia pensando que el problema es de comunicación, cuando en realidad uno de los dos está gestionando un nivel de ansiedad que descarga en forma de mal humor.

Por qué el problema no desaparece solo

Aquí es donde la mayoría se queda atascada. Intentas controlarlo, evitarlo o pensarlo hasta agotarlo, y el síntoma vuelve, a veces peor. No es casualidad.

Paul Watzlawick, John Weakland y Richard Fisch, del Mental Research Institute de Palo Alto, lo explicaron en 1974 en un libro que cambió la forma de entender los problemas psicológicos: Cambio: formación y solución de los problemas humanos. Su idea central es simple y potente: no es el problema original lo que mantiene el malestar en el tiempo, sino las soluciones que hemos intentado para resolverlo. Evitar la situación que te da ansiedad, pedir constantemente que te tranquilicen, intentar controlar cada pensamiento: todo eso, hecho de forma repetida, alimenta el círculo en vez de romperlo.

Giorgio Nardone, discípulo de esa escuela y una de las figuras que más ha desarrollado la terapia breve estratégica en las últimas décadas, lo aplicó de forma específica a los trastornos de ansiedad y pánico. En sus investigaciones describe tres soluciones intentadas que casi siempre aparecen juntas en quien sufre ansiedad: evitar la situación temida, pedir ayuda o compañía para sentirse protegido, e intentar controlar racionalmente las propias reacciones. Las tres, mantenidas en el tiempo, terminan reforzando el problema que querían resolver.

Esto explica algo que muchos pacientes ya intuyen: no es falta de fuerza de voluntad. Es que la estrategia usada para resolverlo, sin saberlo, lo mantiene vivo.

Cuándo pedir ayuda

No hace falta esperar a un ataque de pánico para consultar. Si te reconoces en varios de los síntomas anteriores, si llevas semanas o meses así, o si ya has intentado "controlarlo por tu cuenta" sin resultado, es buen momento para pedir una valoración.

El primer paso no es analizar por qué te ha pasado. Es identificar qué estás haciendo ahora mismo para intentar resolverlo, y si esa estrategia te está ayudando o te está atrapando.

Si te reconoces en estos síntomas, la primera consulta es gratuita. Podemos ver juntas qué está manteniendo tu ansiedad y cómo empezar a romper el ciclo.

Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de ansiedad y estrés.

Bibliografía

  • Watzlawick, P., Weakland, J. y Fisch, R. (1974). Cambio: formación y solución de los problemas humanos. Herder.

  • Nardone, G. (2020). Miedo, pánico, fobias: la terapia breve (2ª ed.). Herder.

  • Nardone, G. y Watzlawick, P. (2012). Terapia breve: filosofía y arte. Herder.

  • Nardone, G. y Portelli, C. (2012). Conocer a través del cambio: la evolución de la terapia breve estratégica. Herder.


Foto de Solving Healthcare en Unsplash

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Mónica Manrique - Psicóloga en Madrid

Escrito por

Mónica Manrique

Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.

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