Ansiedad
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Ansiedad anticipatoria: por qué te preocupas por cosas que aún no han pasado

Te preocupa una reunión que es la semana que viene. Un viaje que es el mes que viene. Una conversación que ni siquiera sabes si vas a tener. Tu cabeza ya está viviendo algo que todavía no ha pasado, y a veces ni siquiera pasará.

Ansiedad anticipatoria: por qué te preocupas por cosas que aún no han pasado

¿Qué es la ansiedad anticipatoria?

Es la ansiedad que aparece antes de que ocurra aquello que te preocupa, no durante ni después. El cuerpo reacciona como si el peligro fuera inminente, aunque solo sea una posibilidad lejana o, muchas veces, algo que ni siquiera va a suceder de la forma que imaginas.

No es exclusiva de grandes acontecimientos. Aparece igual antes de una llamada de trabajo, de una cena familiar o de un resultado médico, y su intensidad no siempre guarda relación con la gravedad real de lo que se anticipa.

Por qué pasa

La mente intenta protegerte adelantándose al problema. Si lo piensas antes, crees que vas a estar más preparada cuando llegue. El problema es que la preocupación anticipada no te prepara: te desgasta por partida doble, viviendo el mal rato antes de que exista siquiera la posibilidad de que ocurra, y luego otra vez si de verdad ocurre.

Cuanto más intentas controlar ese pensamiento —dándole vueltas, buscando todos los escenarios posibles, pidiendo que te tranquilicen— más se refuerza el mecanismo. Es de las trampas más comunes en la ansiedad: la propia estrategia para calmarse termina alimentando la preocupación.

Cómo se presenta

Pensar en lo mismo una y otra vez sin llegar a ninguna conclusión útil. No puedes parar de pensar, de imaginar los peores escenarios posibles, aunque sean poco probables. Necesitar que alguien te confirme que "todo va a salir bien", y que ese alivio dure poco. Notar el cuerpo activado —tensión, taquicardia, molestias digestivas— por algo que todavía no ha pasado. Evitar situaciones solo por la anticipación del malestar, no por el problema en sí. SIentes que necesitas tener todo bajo control.

Si te reconoces en varios de estos puntos y también en los síntomas físicos que describo en síntomas de ansiedad que no reconocemos como ansiedad, es probable que ambos artículos te estén hablando del mismo problema visto desde ángulos distintos.

Qué ayuda de verdad

No se trata de "dejar de pensar en ello", porque cuanto más lo intentas, más vuelve. Ayuda más aprender a posponer la preocupación a un momento concreto del día, en vez de dejarla ocupar todas las horas. Y ayuda todavía más entender qué intentos de control estás haciendo ahora mismo que, sin darte cuenta, mantienen viva la ansiedad en vez de calmarla.

Ese es precisamente el trabajo que hacemos en consulta: identificar qué estás haciendo para intentar controlar la preocupación, y sustituirlo por algo que de verdad funcione.

Cuándo pedir ayuda

Si la anticipación te ocupa buena parte del día, si te lleva a evitar cosas que te importan, o si notas que lleva así meses sin mejorar, es buen momento para consultarlo. No hace falta esperar a que se vuelva insostenible.

Si quieres trabajar esto, la primera consulta es gratuita, en Chamberí o por videollamada.

Puedes conocer más sobre cómo trabajo esto en mi página de tratamiento de ansiedad y estrés.


Mónica Manrique, psicóloga colegiada M-22681.


Foto de Cosiela Borta en Unsplash

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Mónica Manrique - Psicóloga en Madrid

Escrito por

Mónica Manrique

Psicóloga colegiada especializada en terapia breve estratégica. +15 años ayudando a personas a superar la ansiedad, la depresión y los problemas de autoestima.

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